Revisando varias paginas en Internet tuve la gran oportunidad de encontrar este discurso, después de leerlo pensé que era digno de compartirlo con ustedes, ya que para mi mas que palabras son hechos!!! Los cuales están basados en la certeza que somos infinitamente poderosos cuando creemos en nosotros y que el principio fundamental es Atreverse a Pensar Diferente, espero lo disfruten:
Graduación del PAG – IESA Maracaibo
ALBERTO VOLLMER (HIJO) | EL UNIVERSAL
Martes 19 de octubre de 2010 10:13 AM
(Discurso a los graduandos el 07 de julio de 2010)
¡Antes que nada quiero felicitar a todos los que se están graduando esta noche! Les deseo que sus vidas estén llenas de retos importantes y que esos retos los puedan resolver con las herramientas que adquirieron en el programa del PAG.
También gracias a esta promoción del PAG y especialmente a Heber Contreras por la invitación a este evento como orador de orden.
Quería Comenzar con una pregunta. ¿Cuántos de ustedes piensan irse de Venezuela ahora que se graduaron? ¿Cuántos están determinados a quedarse?
Hace unas semanas, cuando me invitaron a hablar en este acto me puse a pensar en que podría ser un mensaje relevante para los graduandos de esta noche.
¿Será que hablo de Proyecto Alcatraz, de Santa Teresa, de Venezuela, de empresas familiares o simplemente de las nuevas responsabilidades que -como graduandos del PAG- están asumiendo hoy?
Me fui a unas palabras que me pidieron en un acto similar hace unos años porque en ellas transmitía 7 aprendizajes más clave durante mi trayectoria estos últimos 10 años como gerente de Ron Santa Teresa.
Antes de comenzar con esos 7 mensajes quiero contarles cómo llegué a esta posición. La lógica indicaría que llegué por herencia, por inteligencia o por meritocracia. La verdad es que no fue así. Mi conclusión es que llegué por sobrevivencia, que en sí es una combinación de muchos factores.
El cuento empieza cuando mi papá me pidió que me pusiera a la orden del presidente de Ron Santa Teresa, porque éste último me necesitaba para una tarea en particular. Antes de ese día yo tenía como obvio que nunca trabajaría en la compañía. Como era bohemio, aventurero y bastante distraído yo mismo me había autoexcluido. Por lo tanto, al ser reclutado, era evidente para mí que no me estaban contratando por mi talento, ni por mi conocimiento técnico, ni mucho menos por mi experiencia. Intuitivamente me di cuenta de que mi utilidad era más política que otra cosa, por ser miembro de la familia (me refiero a política organizacional…). Y en la familia se cumplen las órdenes…
A los pocos días renuncié a mi trabajo en la Fundación de Desarrollo Social de la Gobernación de Miranda donde trabajaba como ingeniero civil, metido en los barrios y reportándole a Carlos Ocariz.
Apenas renuncié, me puse a la orden del presidente de Ron Santa Teresa y empecé a trabajar el 2 de septiembre de 1996. Esa mañana el gerente de Operaciones me informó que yo sería supervisor del tercer turno de envasado -o sea, el turno nocturno- vivir de noche y dormir de día.
Después de tres meses, cuando ya se había terminando el tercer turno, el Presidente me volvió a convocar para asignarme otra tarea. Veía que yo podía ser útil en exportaciones, no porque supiera algo de eso, sino porque al haber un miembro familiar ahí, la empresa por fin consideraría el área como importante.
Mientras tanto, el mercado de ron en Venezuela venía cayendo estrepitosamente, las enormes multinacionales compraron a nuestros competidores tradicionales, las condiciones macroeconómicas por un lado encarecían la manufactura nacional, fomentaban el consumo de productos importados y por el otro hacían menos competitivos los productos para la exportación. En pocas palabras, teníamos una megacrisis en puertas.
Como recordatorio, déjenme resaltar que en el año ’96 la Hacienda Santa Teresa cumplía 200 años de haber sido fundada. La crisis llega a su peor momento a comienzos del año ’99 y recuerdo que lo único que yo pensaba en ese momento era que no podíamos dejar morir algo que había sobrevivido por tantos años y menos si mi hermano y yo estábamos ahí…
El hecho es, que la situación siguió agravándose y el fin se sentía más y más cercano, hasta que un día en una reunión de junta, se decidió declarar la cesación de pagos. Lo que sucedía, era que la compañía estaba a punto de perder los 2/3 del patrimonio. La situación era desesperada y de no declarar la cesación de pagos antes de perder los 2/3 del capital, los directores arriesgaban cometer un delito importante por lo que podrían ir presos.
¡Para mí era inaceptable ir a cesación de pagos! ¡Significaría cerrar la compañía pocos días después y no iba aceptar una derrota sin dar la pelea! ¿Y qué pasaría con todos estos años? ¿Qué pasaría con la marca? ¿Qué pasaría con el pueblo de El Consejo, con los trabajadores? ¿Qué pasaría con todo ese potencial, con los sueños? ¿Qué pasaría con las memorias, con la historia? ¡Eso simplemente no era aceptable!
Para destrancar el juego en la Junta, a uno de los directores se le ocurrió una salida a través de la figura de Factor Mercantil. Por un lado yo asumiría el riesgo de ellos y por otro la decisión sería mía si quería ir a cesación de pagos o no. Finalmente así decidimos.
Al salir de esa reunión, un Director me apartó y me dijo que la decisión era una locura. En parte tenía razón. Él decía que era injusto para mí, porque yo no tenía MBA, porque las probabilidades de sacar la compañía de la crisis eran nulas y que el fracaso era seguro. Y luego del fracaso, la sociedad me juzgaría como quien quebró a Santa Teresa. Como buen optimista le respondí, «pero imagínate, si sale bien… no se vería ni mal en el currículum…».
Cuando pensaba acerca de qué debía hablarles esta noche, pensé en esta anécdota porque siempre había querido hacer estudiar más. Hoy estoy seguro que valoran el privilegio y por tanto la responsabilidad que significa que hoy todos ustedes se estén graduando del PAG. No se pueden imaginar lo que yo hubiera pagado por tener las herramientas que hoy tienen ustedes para hacerle frente a los retos que en estos últimos 10 años hemos tenido que enfrentar. No era sólo la reestructuración, sino desafíos en la comunidad, en la política, en la economía, en las dinámicas de la empresa familiar, en cómo constituir una Junta Directiva y en tantas otras cosas.
¡Considérense verdaderamente privilegiados! Y privilegio no es ni dinero, ni posición social. Ser privilegiado consiste en tener la formación versátil, global y técnica que tienen ustedes, siempre y cuando logren anclar ese conocimiento en principios robustos bien cimentados. Recuerden que ser privilegiado consiste en tener que llevar más peso en los hombros que los demás.
Teniendo en cuenta esta anécdota, déjenme pasar entonces a lo que yo he considerado han sido los 7 aprendizajes más importantes durante mi postgrado en Santa Teresa. Permítanme leérselos como recomendaciones para esta nueva etapa que tienen por delante.
1. Primera Recomendación: acepten los retos que les traiga la vida. Sean útiles, no importantes. Tengan mentalidades robustas; en otras palabras: ejerzan proactivamente la Humildad y la Garra. La humildad es una herramienta, es un escudo, y es el contacto con la realidad. Es la fundación robusta de cualquier edificio. Con la herramienta de la humildad siempre brillarán. Lideren con valores, con tenacidad y con sentido de servicio. Sean útiles a la sociedad, a la comunidad y a su país. No busquen ser importantes, busquen ser instrumentos. La humildad es una condición que nos habilita para aprender. Recuerden que la soberbia nos hace sordos, orgullosos y al final, brutos. Siempre digo que la humildad es el valor más inteligente. Los encomiendo mucho en ese propósito. Venezuela necesita de mucha humildad.
2. N° 2 Definan claramente su objetivo. Luego de asumir el reto aquel día, definí mi objetivo como la «tacita de plata». Llevaba años pensando en una tacita de plata y sigo detrás de ella. No la hemos alcanzado aún, pero cada día estamos más cerca. Crean en esa imagen, en ese sueño o en la «tacita de plata» con toda su fuerza, con toda su inteligencia y con toda su fe. En otras palabras, con cuerpo, mente y alma. No se les ocurra darle la oportunidad a algún imbécil a que siembre en sus mentes la duda. Una cosa es que confronten la verdad, otra cosa es que duden de sus ideales. Pueden revisar infinitamente los medios para llegar a su destino, pero nunca dejen de creer en su causa.
3. N° 3 ¡Rodéense bien! ¡Rodéense de los mejores! Lo único que yo he hecho ha sido definir adónde quería llegar, todo lo demás ha sido suerte. Suerte, porque conocí a la gente correcta en los momentos determinantes. La base de mis ideas fueron los mensajes reiterados de mis papás. Durante todo este camino me busqué un extraordinario mentor -Jonathan Coles- que me sigue indicando con sutileza y sabiduría por qué camino andar. Por fin lo logré meter en la Junta… Una breve conversación con él se puede transformar fácilmente en un año de tareas laboriosas y exigentes. Además de con ideas, me ayudó a rodearme de gente increíble que nunca hubiera conocido si no fuera por él. Luego me guió en la conformación y reclutamiento de mi equipo ejecutivo y de nuestra Junta Directiva que en mi opinión es fuera de serie. Jonathan es mi benchmark cuando pienso en talento. Recuerden siempre que primero viene el «QUIEN» y después viene el «¡QUÉ!». No se rodeen de «YES-MEN» o gente que les diga lo que ustedes quieran escuchar. Les recomiendo un libro, Topgrading de Brad Smart, que es una metodología muy robusta de reclutamiento y fortalecimiento de su talento en la organización. Rodéense de líderes de verdad que se fundamentan en sus principios, de personas que les diga la verdad, que sean combativos en la búsqueda de la excelencia y que lideren a punta de hacer preguntas. No se conformen con menos. Recuerden que el «QUÉ» lo definen los «QUIENES» y ese «QUÉ» dependerá de cuan bueno es ese equipo. El talento de verdad es la ciencia del éxito. Recuerden que el hombre de primera se rodea de hombres de primera, mientras que el hombre de segunda, se rodea de hombres de ¡tercera!
4. Transformen crisis en oportunidad y a adversario en aliado. Tenemos un dicho en la compañía que es «mata el rehén». Lo que significa es que saques de la ecuación lo que te hace sentir vulnerable, lo que te genera temor o miedo. Lo primero que deben hacer en un momento definitorio de esos, es abrazar el momento y darle la bienvenida. Imagínense que lo peor ya pasó, en su mente imagínense lo que ese momento implica y cómo vivirían si pasara de verdad, hasta que se sientan que pueden seguir adelante en esa condición. Al ver, que a pesar del peor escenario siguen siendo quienes son, también verán que perderán el temor a lo desconocido. En ese momento se vuelven a desdoblar, regresen al presente y verán el problema desde otra perspectiva. Habiendo hecho ese ejercicio sentirán cierta libertad que les permitirá transformar una situación negativa en positiva. Lincoln decía que «si logras convertir a tu adversario en aliado, significa que eliminaste a tu adversario». Recuerden que la gran mayoría de los líderes se hacen en la adversidad. Es como el acero que se forja ¡a golpes y en la candela!
5. Estrategia sencilla – (KISS) Keep it Simple Stupid. Construyan sobre fortalezas, no sobre debilidades. Focalícense en lo que puedan hacer mejor que más nadie en el mundo y que eso les genere orgullo y pasión. Una vez que sepan cuál es su estrategia, después no suelten. Recuerden que el éxito siempre es 1% inspiración y 99% transpiración. En la compañía llegamos a una conclusión muy sencilla que es la siguiente. Esta empresa se llama RON Santa Teresa, el ron es bueno y resulta que eso ha sido así por los últimos 200 y pico de años… Nuestro gran descubrimiento fue darnos cuenta de que la médula de nuestra estrategia era ron. ¡Qué descubrimiento! La próxima pregunta era ¿cómo hacer para que esta categoría se transforme en una categoría digna, una categoría valiosa y un trabajo que nos llene de orgullo? Decidimos educar a nuestros consumidores, a compartir nuestro origen con ellos a través de nuestro terruño y cuna del ron. Decidimos tomar el camino largo de entrar en los mejores bares de las ciudades más cosmopolitas del mundo junto con otras categorías sofisticadas. Además de eso, hemos estado trabajando en la mejora de nuestros empaques y precios para levantarle la autoestima a los venezolanos a través de la categoría. Es evidente que todo esto nos llena mucho, pero lo que de verdad nos divierte es robarle puntos de mercado a Bacardí, Brugal, Matusalem… (nada personal Silvia…).
6. Sean incondicionalmente constructivos y constructores. Imagínense qué aburrido debe ser llegar a un lugar donde ya todo está hecho. Lo único que tienen que hacer es llegar a la hora, marcar tarjeta, volver a marcar tarjeta y regresar a la casa. Por algo se suicidan tanto en países donde ya todo está normado y cuadriculado. Como diría Frank, lo sabroso es tener un sentido en la vida y cuando uno tiene claro cuál es ese sentido, ya ¿qué importa el riesgo? Sabroso es construir un equipo ganador, una cultura de éxito y crecimiento virtuoso. Venezuela necesita mujeres y hombres de ideales robustos, con cerebros y herramientas técnicas. Necesita individuos como ustedes que tengan un sentido de largo plazo, que no les importe comenzar una obra sabiendo que tomará esfuerzo y sacrificio. Siempre me llena de esperanza el potencial que los demás latinoamericanos ven en Venezuela. Nosotros debemos creer más en ella y apostar más a ella. Nuestro país siempre ha tenido una función de liderazgo y de integración regional. Que esa función se encamine correctamente, que nuestro potencial se materialice y que Venezuela vuelva a insertarse en el juego global, depende de los que estamos en esta sala esta noche. Venezuela necesita equipos ganadores, constructores de nuevas realidades.
Por último, número 7…
7. Guíense por sus principios. Recuerden que los principios son los linderos del criterio. Al salirse de esos linderos perderán el criterio y esto no se trata de una recomendación moralista, se trata de una recomendación pragmática.
Antes de terminar quisiera cerrar con una oración de Tagore. Esta oración es la que siempre rezo antes de enfrentar un reto como el que ustedes enfrentarán a partir de mañana.
Y dice así…
Señor
• Que yo nunca rece para ser preservado de los peligros,
sino para alzarme ante ellos para mirarlos cara a cara.
• Que no pida la extinción de mi dolor,
sino el valor que me falta para sobreponerme a él.
• Que no confíe en aliados en la guerra de la vida sobre el
campo de batalla del alma, que sólo espere de mí.
• Que no implore espantado mi salvación;
que tenga la fe necesaria para conquistarla.
• Dame no ser ingrato, pues a tu misericordia debo mis triunfos.
Y si sucumbo, acude a mí con tu brazo fuerte.
¡Y dame la Paz, y dame la Guerra!
¡Muchas gracias a todos por esta gran oportunidad!
Felicitaciones nuevamente a los graduandos.
Mazel Tov
Ismael Mercado
http://www.solucionesgerenciales.com
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