¡Si no controlas tu vida, otros la controlaran por ti!
Hoy en día estamos siendo bombardeados continuamente por impactos publicitarios, social media, tendencias y condiciones emocionales de todo tipo, esto hace que seamos manejados con suma facilidad por los medios de comunicación masiva y por lo movimientos de partidos políticos que a mi parecer solo hacen un buen labor a favor de su color, con un carnet, con una bolsa o con un discurso.

Ahora bien según un estudio de la Universidad católica Andres Bello ( UCAB) la emoción predominante hoy en el venezolano es el miedo, el resentimiento y la rabia. Nos encontramos en un triángulo de emociones que no nos dejan ver hacia otro lado, que parecieran tres piedras amarradas en los zapatos y que fuera difícil de soltar, esto sin sumar las conversaciones seguidas de todos aquellos que quieren emigrar, del desánimo de la gente y de las condiciones del país que sin enumerarlas ya todos los sabemos.
La pregunta del millón es ¿Qué hacemos? ¿Permitimos que toda esta situación nos hunda y nos deje sin ganas? Con un gran grito al cielo digo un No rotundo, sé que no podemos hacer mucho por la macroeconomía, por el precio del petróleo o del dólar, pero si podemos gerenciar nuestro metro cuadrado, en nuestra oficina, en nuestros hogares, deseándole bien al que se va, pero animando al que se queda, para que mire y se enfoque en las cosas buenas que aún tenemos, rescatemos las reuniones con los amigos y compartamos ideas de lo que cada quien está haciendo, conectese emocionalmente con su gente, sirva a los demás solo escuchándolo, eviten al máximo involucrar a los niños en los problemas de adultos y si es necesario utilicen un cuento para hacer la realidad más bonita.
Tarde o temprano el juego tiene que cambiar y solo aquellos que mantuvimos una intención clara, marcamos la dirección hacia nuestro destino y configuramos nuestra vida con cada decisión, vamos a salir victoriosos, fortalecidos y con más ganas de echarle pichón que nunca, para ponerlos una franela que diga yo sobreviví al socialismo del siglo XXI-.
Ismael Mercado
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