Palabras del Sr. Ismael Mercado en el acto de Cierre del PROGRAMA AVANZADO DE GERENCIA promoción 73 del IESA-ZULIA.

Buenas noches, respetados miembros del IESA.
Señora María Estela Franco
Señora Amaya Briñez, Presidenta de la Cámara de Comercio de Maracaibo
Invitados especiales, familiares y compañeros de estudios.
Hoy tenemos motivos para celebrar. Porque es de valientes y justos conmemorar cada paso exitoso y cada victoria en la larga marcha de la Vida.
Llegó el 8 de Diciembre y estamos culminando nuestro Programa Avanzado de Gerencia. Se dice fácil, pero en verdad ha costado gran cantidad de esfuerzos intelectuales, económicos y familiares.
Culminamos nuestra formación en aulas de clase. Mañana la continuaremos en el campo real, aplicando estos conocimientos a la experiencia cotidiana, a la solución de problemas y a la innovación en la búsqueda de más y mejores resultados en nuestras organizaciones, empresas y vecindarios.
Y digo vecindarios porque no podemos ser gerentes sólo para administrar un negocio o incrementar unos puntos de ganancia. Eso sería mezquino con nosotros mismos, con la calidad de la información recibida y sobre todo con nuestra sociedad, tan sufrida y tan ansiosa de nuevos liderazgos y nuevas soluciones a sus problemas.
Ser un Gerente es aplicar destrezas, técnicas y métodos a la búsqueda de respuestas eficientes y oportunas a las necesidades de la gente. Nunca nos olvidemos de eso.
Estas palabras que estoy compartiendo con ustedes no son las mismas que escribí hace una semana. Sufrieron muchos cambios. Como hoy, también estamos sufriendo otros impactos en lo político y lo económico. Hoy nos sentimos como soldados que acaban de culminar su entrenamiento en la Academia, para tener que ir al día siguiente a la guerra real, la que produce horrores y víctimas, al día siguiente. Es casi como una película de esas que vemos sobre la Segunda Guerra Mundial.
Y aunque no me gusta mucho el tema bélico o militar, pienso que los venezolanos estamos cansados de esto y ya hemos visto suficiente improvisación verde oliva, creo que la metáfora nos sirve. Porque saldremos de aquí con una visión combativa. No de muerte, sino de Vida.
Recuerdo que un día de clases nos hablaron sobre la importancia de la Paz Mental, una condición ideal que busca generar la Serenidad que debe anteceder a la acción del Gerente.
En días como estos puedo valorar la enorme importancia de la Paz Mental, de la Ecuanimidad y la Serenidad frente a los vientos y ruidos que se levantan a nuestro alrededor. En estas virtudes encontraremos el Valor para hacer lo correcto y la Sabiduría para saber qué hacer.
Hoy Venezuela entra en una segunda fase de crispación económica, política y social. Las gallinas de siempre saldrán diciendo que el cielo se va a caer. Los pesimistas de siempre dirán que todo está perdido. Los politiqueros de siempre nos dirán que no hagamos nada, que ellos lo resolverán por nosotros haciéndonos creer que todos son iguales.
Y frente a estas nubes negras yo les pido, compañeros de estudio, profesores y amigos, que digamos NO.
No aceptemos el cinismo, el miedo y la parálisis.
No aceptemos que nos quiten nuestros sueños y el derecho a estar y prosperar en Venezuela. No nos iremos. Porque aquí somos necesarios, de nuestro talento dependen miles de personas que trabajan con nosotros como empleados, proveedores o financistas. Si alguien se tiene que ir, ustedes sabrán quién es, estoy seguro que no es uno de nosotros.
Creo que este Programa Avanzado de Gerencia no ha terminado. Y ahora comienza una nueva etapa, la práctica en la realidad. Es momento de mirar mejor nuestros negocios, de aplicar lo aprendido, de fijar objetivos y estrategias y hacer lo necesario para sobrevivir a la tormenta y vencerla creciendo en abundancia.
Es importante que no olvidemos nunca que la Historia sólo destaca a los Valientes, a los Testarudos y a los que nunca se rindieron.
De hecho todos los libros de gerencia mencionan casos de empresarios visionarios que fueron atrevidos e hicieron llegar su mirada por encima del bosque, son aquellos que no descansaron hasta lograr un sueño. Su premio, más allá de la fortuna económica, fue la inmortalidad con la cual vencieron al olvido.
Ahora nos toca a nosotros. Perseverar, innovar, ajustar y mejorar todo lo que podamos para conservar nuestros negocios y hacerlos crecer sin dejar de aportarle a nuestros vecinos beneficios que hagan más humana la vida en nuestras ciudades.
Y esta es una idea que quiero enfatizar: no somos gerentes para acumular títulos académicos, divisas o cargos administrativos. Eso es muy importante, pero lo más importante es ser útiles a la Humanidad, al país y a la ciudad que nos dio cobijo.
Si no somos capaces de detectar una frustración, estudiarla y generar una solución que sea rentable y beneficiosa para todos, no somos verdaderos emprendedores.
En este momento de la vida nacional es necesario conjugar el conocimiento teórico, las destrezas gerenciales y una actitud positiva que se convierta en luz y camino para todos los que nos rodean.
Debemos ser predicadores del Optimismo, de la Resistencia, la Esperanza y la Disciplina, porque estas cualidades hoy son tan o más necesarias a la mente como lo es el alimento al cuerpo. Nuestros empleados, socios y aliados comerciales están hambrientos de Esperanza, necesitan una guía, una luz que indique la salida, un líder que los ayude a recorrer el camino dando el ejemplo, andando con ellos, inspirando confianza con la fuerza de los hechos.
Que nuestros colaboradores nos vean también remando, no solo dando órdenes, sino poniéndonos la franela de nuestros negocios, ya que si usted decidió jugar, hay que jugar con pasión, evitemos darle espacio a la duda, y caer en parálisis por análisis, en sus organizaciones abran las conversaciones de aprendizaje, escuchen cómo es vista y sentida su empresa, aprenda de quienes están abajo. Recuerden que sólo estamos recibiendo un título académico, no el monopolio de la Verdad
Por favor, no perdamos nunca la Humildad, ni el sentido común.
En lo personal pienso que si algo he aprendido con el tiempo, los estudios, experiencias y errores cometidos es que, los títulos, los bienes, las certificaciones que podamos tener, no nos convierten instantáneamente ni en líderes ni en buenos gerentes.
Sólo la sabia ejecución de lo aprendido, la mirada crítica, abierta y reflexiva, es lo que nos hace ser mejores personas, mejores jefes y mejores empresarios.
Uno de los módulos que más me gustó fue el de AUTO COACHING y el de LIDERAZGO, donde el foco principal era el trabajo con el individuo. El objetivo de ambos módulos apuntaba a fortalecer la Mente del Gerente, que es a fin de cuentas, el mayor activo que podemos tener: una mente serena, con buena información y capacidad para el pensamiento analítico y creativo.
Soy de los que cree que antes este país estaba en una cueva, hoy creo que estamos en un túnel y con luces de salida. Y es afortunado que en este momento hayamos sido capaces de subir nuestro listón, que pongamos el nivel más alto, que todo lo aprendido en IESA, hoy reconocida como la séptima escuela de negocios de América latina, sirva para pintar el lienzo más adecuado y aterrizado.
Wiston Churchill dijo una vez “Soy optimista porque no parece muy útil ser otra cosa”. Con el tiempo creo que el Inglés tenía razón, que ser optimista es rentable porque una mirada focalizada en aquello que queremos se convertirá en nuestra realidad, es solo tu decisión.
Y escribiendo estas líneas recordé una gran pregunta que uno de nuestros profesores nos hizo ¿Tu propósito de vida es igual a tu calidad de vida?
Esta pregunta me llevo a reflexionar sobre el terrible dilema que azota a miles de venezolanos en estos momentos: irme o quedarme en el país. Les confieso que aún no tengo la respuesta correcta.
Pero de lo que sí estoy seguro es que esta tormenta pasará y que quien se va deja un vacío que será cubierto por otro. Yo espero estar listo, junto a ustedes, para reconstruir este país y dar la cara por todos los que se fueron.
Cuando decidí venir a estudiar aquí en el IESA, debo confesar que sentí miedo al no saber a qué enfrentarme, pues sabía que me encontraría con una gran cantidad de gerentes, líderes y dueños de empresas, con una amplia experiencia y mucho más conocimiento. Eso me paralizaba.
Pero debo decir que mi percepción cambió radicalmente con un par de clases, allí pude darme cuenta que todos los participantes eran gente de gran nivel, abiertos al conocimiento, generosos con sus saberes y con una inmensa capacidad de aprendizaje.
Hoy pienso que buena parte de las lecciones aprendidas en el PAG son el producto de la fusión del conocimiento de los profesores y la capitalización de las ópticas y experiencias de todos los compañeros.
Creo que así como nuestros estudios mejoraron con la participación de todos y el compartir diversas experiencias, igual mejorará el país y el Zulia cuando todos los que hemos participado en el PAG abramos nuestras mentes y corazones a la acción solidaria y la búsqueda de la reactivación económica. Prosperidad y Bienestar, esas son nuestras premisas.
Si queremos cambiar los frutos amargos del presente, debemos cambiar las raíces del árbol. No esperar nuevas cosechas. Porque se repetirán los mismos frutos.
Para cambiar nuestra sociedad y nuestro país debemos ser capaces de conjugar en una misma frase los verbos Producir y Compartir.
Sólo así daremos respuesta a las clases menos privilegiadas, que son, a fin de cuenta, excluidos de un sistema público muy mal gerenciado. Nunca olvidemos ese detalle, porque los llamados “pobres” en realidad son pobres de oportunidades de estudio, de salud, de valores, de recreación positiva, de créditos e incluso de ingreso a empresas positivas. Revertir esto es cambiar el árbol desde la raíz.
Construir una sociedad próspera con oportunidades y bienestar para todos implica poner nuestro grano de arena. Y eso significa generar organizaciones con un fin que vaya más allá de la pura captación de dinero. La Empresa moderna no es una isla, mucho menos un parásito, todo lo contrario, es un archipiélago de interconexiones y un ecosistema que debe ser capaz de propiciar valores y engranajes productivos virtuosos.
No puedo finalizar esta reflexión sin antes agradecer a todos los profesores y empleados administrativos que facilitaron nuestro aprendizaje. También quiero agradecer, en nombre de todos mis compañeros, a sus esposas y esposos, por las horas que les dieron y el apoyo prestado. Y por supuesto, agradecer a Dios padre por la Vida y la Salud que nos dio a lo largo de este período.
Finalizo invitándolos a soñar y resistir. Si aún no tienen una empresa propia comiencen a visualizarla. Con todo detalle, imaginen incluso cómo serán los vidrios, los muebles y uniformes de los empleados. Huelan. Caminen por el espacio, sientan el movimiento de los clientes. Visualicen y trabajen con un foco positivo.
Vienen días duros, pero detrás de ellos vienen días de reconstrucción, de prosperidad y de apertura. No nos quedemos atrás. No abandonemos la pelea cuando está a punto de cambiar a nuestro favor. Vamos. Vamos. Hay mucho por hacer.
Antes de terminar quisiera cerrar con una oración de Rabindrah Tagore, Esta oración la leí en el año 2010, cuando soñé y me prometí a mí mismo estudiar en el IESA, cada vez que la leía me visualizaba aquí parado delante de mi madre y grandes compañeros como ustedes, yo la rezo antes de enfrentar grandes retos.
Y dice así…
Señor
Que yo nunca rece para ser preservado de los peligros,
sino para alzarme ante ellos para mirarlos cara a cara.
Que no pida la extinción de mi dolor,
sino el valor que me falta para sobreponerme a él.
Que no confíe en aliados en la guerra de la vida sobre el
campo de batalla del alma, que sólo espere de mí.
Que no implore espantado mi salvación;
que tenga la fe necesaria para conquistarla.
Dame no ser ingrato, pues a tu misericordia debo mis triunfos.
Y si sucumbo, acude a mí con tu brazo fuerte.
¡Y dame la Paz, y dame la Guerra!
¡Muchas gracias a todos por esta gran oportunidad!
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