¡Las escaleras no se hicieron para descansar!
Ismael Mercado
Hace días por aquellas diligencias diarias, fui a mi colegio donde estudie desde tercer grado hasta el último año del bachillerato, mi amigo Edgardo Núñez a quien agradezco el tour que me dio, por cada pasillo de aquel lugar donde viví muchos de los mejores momentos de mi vida. En cada paso que daba escuchaba la algarabía de cada recreo, las voces de mis compañeros que hoy después de muchos años seguimos en contacto gracias a la tecnología, la cancha del colegio donde alguna vez hicimos el acto de” la bamba” y otro acto donde bailamos tiempo de vals, canción de Chayanne, los colores de cada fiesta, la música de la llamada “ Elpidioteca” en honor a su dueño, los profesores y sus frases que nos decían cuando nos portábamos mal “ insurrectos”, la cantina donde hacíamos la cola, pero tenías que gritar para que te atendieran, eran finales de los 90, ya se escuchaba las primeras canciones de grupos como los ilegales y Sandy & Papo.
El llamado bullying de hoy, era llamado “mamason de gallo” y estoy seguro que a muchos, nos hizo una capa gruesa de piel para afrontar la vida, los sobrenombres estaban al orden del día, siempre recuerdo estos tres : Elizabet Power, Popy, El guasón.
Cuando salimos del colegio éramos adolecentes con sueños por cumplir, con ganas de comernos al mundo, y la ida al colegio me hizo recordar ese adolecente que soñaba con tantas cosas y me pregunte ¿qué le debe mi yo adulto a ese yo adolecente? … esta pregunta fue un llamada de atención para lo que soy y lo que hago, y usted que me lee pregúntese, ¿Qué no ha hecho y le gustaría hacer? Pareciera que por meternos en un mundo de responsabilidades y teneres, olvidamos los quereres y dejamos que nuestros sueños vayan perdiendo vigencia.
Para ser sincero en estos dos últimos me he sentido estancado, siento que no he avanzado mucho, y a diario me mortifica la idea de en cinco años estar en el mismo sitio. La verdad si he hecho cosas que me gustan, si he cumplido muchos sueños, pero a diario me crítico y me doy látigo parejo, buscando organizar mis ideas, que confluyen en un montón de juicios, que me hacían ser un mar de pensamiento.
La ida al colegio fue el inicio para encontrar algunas respuestas y darme cuenta, que la mejor manera de no sentirme estancado, es organizar meta por meta, (ojo y hablo desde la autoridad que me da el haber fracasado varias veces, de algunos he aprendido de otros no) es hacer prioridades sobre cada pequeña victoria alcanzar, es hacer hasta lo imposible por realizar una meta por mes y organizar el caos , en búsqueda de esos sueños que teníamos guardados y olvidados en aquel cajón del cuarto de cosas viejas de la casa. Hoy somos adultos serios y responsables, pero que eso no le quite la alegría de la vida a encontrar lo que queremos.
Sé que a veces nos detiene el qué dirán, y todo aquello que pensamos que no está bien por “nuestra edad o por la sociedad” cuando al final de la vida mueres y en siete días nadie te recuerda.
Solo tu fuerza de voluntad y el coraje para llevar a cabo tus proyectos te llevaran a cumplir lo que deseas, no es un cuento de hadas, es un camino de subidas y bajadas, donde el paisaje se tiene que disfrutar.
La enfermera Bronnie Ware estuvo trabajando durante muchos años en cuidados paliativos con personas con enfermedades terminales, y escribió un libro en donde refleja las cinco frases que más escuchó en su profesión por parte de los pacientes, antes de su fallecimiento. Muchas de ellas relacionadas con la familia, el trabajo y su tiempo libre:
- «Ojalá hubiera tenido el coraje de vivir una vida siendo fiel a mis sueños, no a la vida que otros esperaban de mí».
- «Desearía no haber trabajo tan duro».
- «Ojalá hubiera sido capaz de expresar mis sentimientos».
- «Ojalá me hubiera quedado en contacto con mis amigos».
- «Me gustaría haber sido más feliz».
Entonces después de leer esto ¿Vas a seguir siendo el mismo dejando que la vida te lleve, siendo un muerto viviente?
@Ismael Mercado
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