“La fuerza no viene de la capacidad física. Proviene de una voluntad indomable.”
Mahatma Gandhi
Hace días acabaron los juegos olímpicos y vi con orgullo como Yulimar Rojas, no solo ganó la medalla olímpica sino que también, impuso un nuevo récord mundial, vi el salto una docena de veces, y me llenaba de orgullo, ver como después de tanto entrenar, ese día la venezolana estaba escribiendo una nueva historia.
Ante esto una ovación de pie!!!
Terminaron los olímpicos y empezaron los paraolímpicos, y para mi asombro esa muchacha Lisbeli Vera que iba todas las mañanas a entrenar en la cancha donde yo vivo, callada y muy trabajadora, con su entrenador cubano Isidoro Barthelemy, al que todas las mañanas le grito: Aceré ¿qué bolà? (un saludo de cubanos) estaban en Tokio, ganando medallas de oro, vi miles de veces la carrera y siempre me corría una lágrima de emoción al verlos
Todos estamos orgullosos de esas medallas como si fueran nuestras, la foto, el video, la emoción, pero mucho más allá, está la historia que no nos contaron, cuando esos medallistas empezaban sus carreras, cuando Yulimar colgaba sus medallas en su humilde ranchito, o cuando a Lisbeli le hacían Bullying en el colegio por faltarle un brazo, ¿cuantos miedos, frustraciones, cerradas de puerta e incluso dudas pudieron tener en la cabeza?
Yulimar pudo haber dicho que por ser pobre y vivir en el rancho, no podía salir adelante, y haber inventado otras excusas que limitaran su poder o Lisbeli Vera pudo haber contado, que no llego lejos ya que el trauma de colegio la afecto y no encontró motivos para salir adelante. Creo fielmente que ambas dieron el salto con miedo, corrieron detrás de la esperanza de hacerlo diferente, se entregaron a la incertidumbre con certeza, quizás se equivocaron o fallaron en algún momento, pero el esfuerzo diario , la práctica y el estudio de cada paso, ayudo a ellas, junto a los demás atletas venezolanos, para que compitieran dando el máximo
Cuantas veces en el camino nos encontramos con detractores, críticos, gente que se disfraza de oveja, pero que son lobos buscando la manera de afectar nuestra vida y nuestros espacios.
Dudar está permitido.
Descansar es buena opción cuando estás cansado.
Escuchar amigos y compartir nuestras ansiedades le quita poder al miedo.
Creer en ti es la receta.
Rodearte de gente que te anime ayuda mucho.
Conectarte con Dios brinda siempre una respuesta.
Nunca es tarde para tomar la riendas de nuestra vida en pro de objetivos diseñados, para un mejor futuro, esto implicara apostar por un porvenir, mejor o peor no sabemos, pero de lo que si estoy seguro es que será una aventura emocionante con responsabilidad, que después contaremos.
He llenado mi cabeza siempre del lema “si quieres puedes” pero con el tiempo he aprendido que antes mis más profundos miedos, indecisiones y puertas por abrir , aunque pierda la fe, le pido a Jehová Dios que me acompañe (jamás me falla) por si sucumbo, acuda a mí con su brazo fuerte, y ese momento cambio mi pensamiento de manera humilde y férrea, que aunque no pueda, si puedo querer.
Ismael Mercado
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