“Toda persona debe decidir una vez en la vida triunfar, arriesgando lo que tiene o puede sentarse a ver el paso de los triunfadores”
Ya casi terminar el año 2021, cuantas de nuestras promesas sobre ser mejor persona, perder peso, arrancar nuevos proyectos quedaron, en la mente o anotados en un papel manchado de uvas que te comiste el 31 de Diciembre a la media noche, o más allá ¿te diste cuenta que la vida te cambio sin darte cuenta? ¿Sigues en el mismo sitio, sin planes, sin metas, sin pena, ni gloria, sobreviviendo a cada situación que se acerca?…
Sonara a cliché pero te has preguntado ¿cuál es tu objetivo de vida? Unos lo encuentran, otros no les interesan, otros los cambian, y quizás muchos no saben que eso existe.
He llegado a pensar que la vida es un casino donde se debe aprender a jugar, siempre prudente, espontaneo, pero no impulsivo, a veces apostando todo, o como se dice en póker “ALL IN” , para tener grandes ganancias, también dándonos cuenta que tenemos que renunciar a situaciones y personas para subir de nivel.
Somos fuertes o creemos que somos fuertes, hasta que nos sacan de nuestra zona de confort y empezamos a probar todo aquello que sabemos, desechando lo que sirve y lo que no, en ocasiones no sabemos y nos perdemos… para luego encontrarnos, y es allí donde empieza el cambio de visión y perspectiva, hacia un nuevo accionar. Son las acciones las que van configurando una nueva realidad, como dice un amigo “establecer un gobierno propio” donde se metan en remojo percepciones, sentimientos, creencias y acciones.
Existe algo a lo que yo llamo el efecto olla de presión, que es cuando creemos que no pasa nada, y de repente nos explota en la cara una realidad que no queríamos ver y de esta manera entramos en crisis y gestionándola forjamos el carácter.
Aprender a gestionar nuestras crisis van más allá del pensamiento positivo, ya que creo que no sirve, sino se sustenta del pensamiento creativo, de una meta, de un plan y por su puesto de acciones alineadas.
La fuerza para lograr nuestros objetivos se encuentra en la emoción, dice Eric Berne, padre del análisis transaccional, entonces al combinar nuestro objetivo, con un buen plan, mostrando y gestionando nuestras emociones, harán que lleguemos donde queremos, dándonos cuenta que cada paso que damos nos acerca a la meta y que cada vez que nos detenemos esta se aleja, si por casualidad pierdes el entusiasmo, vale la pena recordar cual es la emoción al lograr lo planteado.
Ismael Mercado
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