Hay un cansancio que dormir ocho horas no resuelve.
No viene del trabajo. Viene de despertarte y sentir que, aunque pasan los meses, sigues viviendo prácticamente la misma vida.
Y quizá lo más incómodo no sea estar estancado. Es saberlo y seguir posponiendo la conversación contigo mismo.
Pensamos demasiado en lo que pasó, imaginamos demasiado lo que podría salir mal y, en medio de ambas cosas, dejamos de actuar.
El cerebro prefiere lo conocido. Incluso cuando lo conocido ya no nos hace felices. La incertidumbre incomoda, por eso muchas veces elegimos permanecer en una situación mediocre antes que exponernos al riesgo de cambiarla.
Entonces aparece una pregunta que evitamos:
¿Esto es realmente lo que quiero?
Porque una vez que respondes con sinceridad, ya no puedes fingir que no sabes.
Pienso en el hombre que lleva años en el mismo lugar y siente que perdió dirección.
En el que quiere avanzar, pero dice no tener contactos.
Y también en el que tiene oportunidades, habilidades e incluso personas dispuestas a ayudarlo… pero no hace nada.
Sus circunstancias son diferentes. Sin embargo, existe una batalla común: la conversación que mantienen consigo mismo.
No creo que la mentalidad pueda resolverlo todo. Sería ingenuo. Hay circunstancias, dinero, oportunidades, responsabilidades y golpes que no controlamos.
Pero sí controla algo decisivo:
Cómo respondes a lo que te ocurre.
Tu mente puede convertirse en el lugar donde justificas tu inmovilidad o en el lugar donde construyes la siguiente versión de tu vida.
Y esa diferencia, repetida durante años, cambia los destinos.
Por eso hoy no te preguntes solamente si estás cansado.
Pregúntate:
¿De qué estás cansado?
¿De vivir lo mismo?
¿De saber que puedes hacer más y seguir esperando?
¿De perseguir algo que quizá ya ni siquiera quieres?
No necesitas resolver tu vida hoy.
Pero sí necesitas dejar de mentirte.
Piensa con criterio. Decide con honestidad. Y ejecuta una acción concreta.
Porque demasiados hombres desarrollan conciencia solamente después de pagar un precio enorme por haber ignorado durante años lo que ya sabían.
No esperes a que perder algo te obligue a despertar.
Ismael Mercado
Deja un comentario